Una vida dedicada a La Falda

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El pasado 11 de diciembre se cumplió el 132 aniversario del nacimiento de una de las mayores y distinguidas personalidades pertenecientes a la colectividad alemana en la Argentina, y a su vez, un icono indiscutible tanto en la historia del Eden Hotel como en el desarrollo y progreso de La Falda. Su nombre fue Ida Bonfert nació en la población de Heltau en la región de Siebenbürgen en Rumania, donde desde hace siglos hasta la fecha, vive una reducida población alemana.

En el año 1909 llega a la Argentina a bordo del barco “Konig Friedrich August”. Junto a su esposo Walter Eichhorn y su cuñado Bruno, adquirieron el Eden Hotel y Estancia La Falda a la Señora Maria Herbert de Kreautner en mayo de 1912. A partir de ese año, La Falda comenzo a vivir epocas de gloria y bonanzas.

Por aquellos años el objetivo era el desarrollo de una población con estilo alemán en este hermoso rincón de las sierras de Córdoba. No sólo comercialmente autosuficiente, sino también logrando en el aspecto artístico una armonía entre naturaleza y arquitectura.Para muchos aquel viejo objetivo en su momento fue logrado.

Pero la historia nos enseña que no fue para nada fácil. Hubo muchas dificultades, grandes obstáculos que debieron superar y hasta derrotas que hubo que aceptar. Paralelamente al loteo de tierras iniciado en 1913 un año más tarde comienza la primera guerra mundial, y la familia Eichhorn como muchas otros alemanes fueron colocados en la “Lista Negra”.

En el año 1924, a la edad de 43 años, Ida conoció personalmente a Adolph Hitler en un viaje que realizó junto a su esposo a Alemania. Ambos simpatizaron con una causa que creyeron justa y oportuna en momentos de la gran decadencia de Alemania después de la Primer Guerra Mundial (1914-1918).

Luego de atravesar y sobresalir la grave crisis mundial de 1930, llegaría el final de su trabajo de pioneros a causa de la confiscación de las propiedades alemanas en nuestros país al final de la Segunda Guerra Mundial.

Retirada de la vida pública, Ida dejó de existir en 1964 a los 83 años de edad, para transformarse en una de las más trascendentales figuras de la historia local.

Ella y su esposo Walter, recorrieron y compartieron juntos casi 50 años de vida para y por La Falda.