Una de las aguas más puras de todo el país.

Según la opinión de especialistas en la materia de aquella época, el agua que abastecía al hotel era una de las más puras de toda la República Argentina.

Desde su comienzo el Eden Hotel durante varios años constituyó ser el punto ideal de residencia para toda época del año. El gran negocio que se encontraba detrás de las espectaculares y confortables características del servicio brindado al pasajero era el de asegurar la salud a las familias más poderosas de la sociedad argentina. De esta manera, los miedos de contraer tuberculosis y otro tipo de enfermedades que acechaban en aquel contexto, hacían de éste un sitio delicioso de expansión para el espíritu, donde el pasajero se sentía seguro dentro de una especie de “condado”, cubierto de toda contaminación interna y externa en una propiedad de casi mil hectáreas, donde podía estar libre de contacto con enfermos, por no admitirse allí a los que padecían de males contagiosos.

El agua que se consumía en el Hotel era agua embalsada del cauce formado por manantiales que hasta el día de hoy surgen dentro de las quebradas de las sierras, y llevada directamente por caños cubiertos hasta el establecimiento. En este caso, no se trataba de cauces que atravesaran caminos, vecindades, llanos, de bebederos para animales, de lavadero, de baño, y por lo tanto expuesta a todas las contaminaciones, para luego ser conducidas por acequias descubiertas a los distintos puntos de consumo. Sino todo lo contrario. Se trataba de un agua de excelente calidad que desde los manantiales pasaba a los caños que la conducían hasta el hotel.

También, la prolija instalación en su distribución dentro de la casa, para sus distintos usos era otra garantía de incontaminación. Cabe destacar que el hotel contó de los comienzos con agua corriente en todas las habitaciones y ocho baños W.C. en los primeros años.

Cabe destacar las opiniones de dos autorizados especialistas en la materia contemporáneos a aquel contexto acerca de las características de este valioso recurso. Por un lado, el reputado químico Dr. Francisco P. Lavalle que establece en su informe que “El agua que se consume en el hotel, tanto para la alimentación como para los demás usos, es químicamente purísima, según lo he podido constatar por los análisis practicados”.

Por otra parte, el afamado bacteriólogo Doctor Enrique von Stoecklin resumía en sus investigaciones científicas: “El agua que alimenta el Eden Hotel y sus dependencias es bacteriológicamente muy pura y seguramente una de las más puras que he tenido oportunidad de examinar en la República Argentina”. Además, sostenía que por su origen, la naturaleza del terreno, la ubicación, el trayecto recorrido y la inmejorable construcción de las obras de acaparamiento y distribución, dicha agua se encuentra  en absoluto protegida contra cualquier eventualidad de infección externa con microbios nocivos.

Ante estas expuestas opiniones científicas de expertos de aquel momento, el edificio dejaba por sentado que contaba con la garantía de salubridad del agua, algo que de forma conjunta con tras cualidades que poseía, lo hacían prácticamente único.

Fuente:
Archivo Eden S.A.