El legendario Edén Hotel resurge de sus ruinas en La Falda

MINUTOUNO / 29 de enero de 2007

El imponente hotel de la ciudad cordobesa está siendo recuperado y pretende volver ser lo que era a principios del siglo 20: un refugio de la oligarquía vernácula. Incluirá un sector de alojamiento histórico, otro con toda la tecnología de vanguardia y un spa.

 

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El majestuoso y legendario Edén Hotel de sus cenizas. Hoy está en pleno proceso de recuperación a manos de la Municipalidad y un grupo de privados, que ya lograron refaccionar el salón de baile y su confitería tal como lucían en aquel esplendoroso pasado de principios de 1900. Y para el futuro le espera un ambicioso proyecto que le devolverá su reinado en La Falda, el que incluye la refacción total del hotel y un spa.

El objetivo del proyecto es recuperar el hotel por completo y hacer uso comercial del mismo. Puntualmente, la idea es resguardar una parte y acondicionarla lo más fielmente a la época de sus inicios, en 1898, para hacer turismo histórico. Por otra parte, se le reacondicionarán algunas habitaciones a la vanguardia tecnológica de estos días para aquel que prefiera las comodidades de la actualidad pero también el aire del pasado. Y por último, un sector separado del edificio central se convertirá en un spa.

“Dentro de lo que es la arquitectura original del hotel se refaccionarán entre 10 y 14 habitaciones con todos materiales y características de época (baño compartido sin bidet, por ejemplo), respetando lo que fue en sus origenes para venderlo como turismo histórico, explicó uno de los guías del Edén Hotel, Ariel Malsani.

Por otra parte, otras dos habitaciones –las suites presidenciales que se encuentran cada una en  la torre de cada ala- serán armadas de la misma manera pero se utilizarán para mostrar en las visitas guiadas futuras. Y por último se hará en el chalet -que es un anexo del 1900- un spá que contará además con habitaciones con toda la tecnología actual a un nivel de cinco estrellas.

Lo que aún no se sabe son los precios que tendrá  la estadía en un lugar tan emblemático cuando se terminen las obras. Lo que sí se sabe es que en el 1900 las habitaciones solían tener un costo de alrededor de US$ 400 por noche a valores actuales. Pasar una noche en el Edén Hotel en 1900 costaba US$ 400.    

Mientras tanto, se pueden hacer visitas guiadas para recorrer este legendario hotel con sus señoriales salones, sus majestuosas escalinatas, sus amplias galerías y sus parques a un costo de $6, dinero que se utiliza en el proceso de refacción. Además, el salón de baile es alquilado para eventos con el mismo fin.  También existe la posibilidad de visitarlo de noche cuando el guia se centra en la parte esotérica que envuelve y envolvió al Edén desde sus comienzos.

El hotel fue construido en 1897 y con él se dio origen a la ciudad cordobesa de La Falda. La obra estuvo finalizada en 1898 y estaba organizado de tal manera que podía autoabastecerse totalmente y hasta proveer a la ciudad. En efecto, poseía huertas, criadero de animales, fábrica de embutidos y hasta una planta generadora de electricidad.

Su  época de mayor esplendor fue entre al segunda década del siglo XX y la Segunda Guerra Mundial cuando su organización estaba a cargo de alemanes. Tiempo después, “el Edén fue adquirido por capitales nacionales y privados y empezó la decadencia”, cuenta Malsani.  Según informó el entendido en el tema, el Edén funcionó como hotel hasta 1965 y su último dueño fue el hermano del líder radical Ricardo Balbín.
En épocas de gloria este imponente hotel recibió la visita de ilustres personalidades como Albert Einstein, el duque de Saboya y los presidentes argentinos Julio Roca, Figueroa Alcorta, Agustín Justo y Ortiz, las familias más adineradas de la oligarquía nacional y hasta al Che Guevara.

En su momento estás familias iban con hijos y criadas y cada uno tenía su habitación en un lugar ya prevísto en la estructura del hotel. Por un lado, a la izquierda del patio central -lugar de fiestas y celebraciones fastuosas- se ubicaban a los hijos de los matrimonios junto con sus niñeras. Seguido, se encontraban las habitaciones de los hombres solteros. Y en la otra ala del hotel, la derecha, se ubicaban los matrimonios. Toda la familia se dirigía al comedor vestida de etiqueta, de modo contrario no podían tener acceso al mismo.

El hotel estaba repleto de reglas de etiqueta y buenas costumbres que debían de ser cumplidas tanto para los huéspedes como para los empleados. Por ejemplo, las señoras tenían su lugar al aire libre, en el cual tomaban el té bien alejadas de de los caballeros, quienes poseían su parque cervecero en la parte delantera del edificio. Otra de las curiosidades es que la orquesta del Edén debía tocar siempre después de las comidas de modo tal que no se escucharan ruidos de lavado de vajilla.

Muchas son las leyendas, el encanto y los secretos que guardan sus paredes. Una experiencia imperdible y fascinante desde el principio y sobre todo prometedora.