Cuando las heladas y altas temperaturas no eran comunes

La altura y el clima fueron claves en la elección del estratégico lugar donde el alemán Roberto Bahlcke decidió levantar el edificio hotelero a fines de siglo XIX. Sin embargo, en la actualidad el clima es diferente a lo que fue y significó para toda esta zona en aquella época.

Desde comienzos del siglo XIX, se conocía que la región serrana de Córdoba contaba con el seco y perfumado aire “de las alturas”, difundido según algunos estudiosos como uno de los mejores climas con fines terapéuticos del mundo, al igual que en regiones de Suiza e Italia.

Diferentes escritos, descripciones y folletos publicitarios de la época definían al Eden Hotel cómo el edificio más elevado de las sierras cordobesas para el año 1898. Cabe resaltar que para aquel momento, estaba vigente la creencia de que al estar ubicado a una altura mayor de mil metros sobre el nivel del mar, no podría subsistir microbio alguno.  Para aquellos años, se consideraba esta altura como garantía de evitar cualquier contagio, brindando de esta forma tranquilidad a los pasajeros. Por su parte, el aire hacía sentir bien al visitante y producía mejoras en enfermos de garganta, vías respiratorias, asma, bronquitis; como así también en los neurasténicos, a los que sufren de debilitamiento o decadencia nerviosa y otros males que no constituían peligro de contagio.

En fin, el clima de lo que hoy es La Falda era considerado en extremo agradable. Por lo general, en él se respiraba aire templado y seco transcurriendo el día sin variaciones sensibles de temperatura y semanas enteras sin registro de cambios bruscos (comunes y perjudiciales en otras zonas). Un folleto publicitario de aquellos años apoyaba esta afirmación en un cuadro comparativo de temperatura media anual, detallada mes por mes.

En cuanto al verano,  la temperatura se elevaba un tanto y durante las noches bajaba hasta hacerse grata. Como se puede observar, los verdaderos rigores del calor en esta estación no se hacían presente.

Por el lado opuesto, podemos decir sobre el invierno siguiendo la escala de temperatura media que los fríos intensos, salvo rarísimas excepciones, no se producían. Debido al reparo geográfico existente, era muy rara la existencia de heladas, como así también los días nublados, de neblina o sencillamente húmedos. La atmósfera tanto en el invierno como en el verano, era invariablemente seca. Esto hacía del lugar un punto de placentera estadía en toda época del año, de acuerdo al nombre con que se designó al hotel: un Edén.

Sin embargo, como lo demuestran muchas fotografías de la época el Edén y sus alrededores no eran exentos a grandes nevadas.

Luego, factores como el avance del desmonte serrano  y los grandes espejos de agua como lagos y diques que se construyeron en la región entre otros causantes, modificaron las características de este microclima para siempre.

Fuente: Archivo Eden S.A.