A 70 años de la Internación Japonesa en el Eden Hotel

En marzo de 1945 la Argentina, declaró la guerra a Japón y a Alemania. El día 20 de abril el embajador Tomii y su familia son trasladados junto a su séquito en el tren presidencial a La Falda. A diferencia de otros países sudamericanos debido a la presión norteamericana de “canjear empleados japoneses que estaban trabajando en dichos países por prisioneros norteamericanos”, nuestro gobierno prefirió “internarlos” en el Eden Hotel.

japoneses
El gobierno argentino tuvo la deferencia (Muestra de respeto y cortesía) de continuar el pago del el sueldo que ganaba en la Embajada. También le facilitó, cosa no muy común en esa época, un radio cajón para que el matrimonio pudiese escuchar las noticias de la guerra.

A diferencia de otros países sudamericanos debido a la presión norteamericana de “canjear empleados japoneses que estaban trabajando en dichos países por prisioneros norteamericanos”, nuestro gobierno prefirió internarlos, especialmente en la provincia de Córdoba a estos empleados japoneses en lugar de canjearlos. aunque no podían salir del hotel y estuvieron incomunicados, eran muy respetados por las autoridades y empleados de dicho albergue. Permanecieron once meses en el establecimiento.

Una \”orquesta\” en un armario del Eden Hotel allá por el año 1900

El ingenio humano no tiene límites y por ello mucho antes de que existieran los mp3, los cds y los discos de vinilo ya se habían inventado máquinas que eran capaces de tocar la música de toda una orquesta por si solas. Se les llamaba orchestriones y comúnmente tenían el aspecto de un armario elegante.
Según registros gráficos del hotel, en su comienzo el establecimiento contó con uno de estos magníficos aparatos que poseía 240 voces, publicitándolo como único en todo el país. Se encontraba situado en uno de los laterales del salón principal.

comedor
El sonido se producía generalmente por tubos, y mediante instrumentos de percusión como martillos que golpeaban campanas, tambores, triángulos, etc. Muchos contenían un piano también, e incluso un sistema de arcos que frotaban cuerdas para hacer sonidos de instrumento de cuerda.

Tipos de orquestriones

Además, en el libro diario de la Sociedad  "Estancia La Falda y Eden Hotel", se puede observar cómo resaltan en algunos asientos contables las compras de "partituras" para este tipo de máquinas, capaces de reemplazar una orquesta en aquellos años. Cabe citar como ejemplo, una operación comercial correspondiente al 18 de enero de 1900, en el que se adquirió a la empresa Breyer Hnos unas 8 piezas para el orquestrion del Eden Hotel por un total de 224 pesos de aquel entonces.

Asiento Contable 1900
En su funcionamiento, la maquina utilizaba un rollo de papel con unos agujeros para saber las notas que debían ejecutarse. Bastaba con cambiar el rollo y poner otro con una ‘partitura’ diferente y la máquina lo interpretaba sin errores.

rollo_de_orchestrion

Durante la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX prometieron un futuro próspero pero la  invención del gramófono acabó con ellas. Con la aparición de los registros sonoros todos estas increíbles invenciones ingeniosas quedaron obsoletas, debido a que resultó ser por un lado más fiel a la realidad la música de un gramófono que la de una de estas máquinas, y por otro, más económico. A continuación compartimos algunos videos que nos muestran a estos tipos de máquinas en acción.

Un acontecimiento para no olvidar

"Para un comandante que tiene sentido del honor se sobreentiende que su suerte personal no puede separarse de la de su navío"
Hans Langsford
Comandante del acorazado Admiral Graf Spee

1471154_191696461030735_127493066_n1471204_191696567697391_619352166_n1479535_191696477697400_629540584_n
1495502_191696591030722_567778358_n1533761_191696557697392_1518454990_n1525483_191696474364067_299432422_n
1526667_191696487697399_147454047_n1525355_191696577697390_1482851976_n 

Se cumplen 74 años del fin del Acorazado alemán Admiral Graf Spee, episodio ocurrido el domingo 17 de diciembre de 1939, apenas comenzada la Segunda Guerra Mundial. La nave fue hundida por su propia tripulación en aguas uruguayas tres días más tarde de protagonizar la Batalla del Río de La Plata junto a tres buques de la armada británica.
Después de las detonaciones que destruyeron el barco por orden de su capitán, casi el total de la tripulación fué embarcada en remolcadores argentinos hacia Buenos Aires. Una vez allí, se procedió a la internación de la misma.

A continuación, se expone el testimonio de unos de los protagonistas de esta historia.

Durante el año 2003, en uno de los chalets del barrio Villa Edén de la ciudad de La Falda, vivía el Capitán de Corbeta retirado Friedrich Wilhelm Rasenack, en ese momento el oficial sobreviviente de mayor jerarquía del desaparecido Acorazado alemán Graf Spee. Con noventa años y una lucidez asombrosa, relató detalladamente las batallas, los éxitos y el hundimiento de la nave, en una entrevista exclusiva con integrantes de la revista ATP de la localidad de La Falda.

Una vida dedicada a la marina

Con tan sólo dieciocho años, siendo cadete de la Escuela Naval Alemana, Rasenack sufrió en carne propia el naufragio de una fragata en el Mar Báltico, similar a la “Fragata Libertad” de la Armada Argentina. Cuenta que en la tragedia la mayoría de los marineros perdieron la vida y, como uno de los sobrevivientes comentó: “Me salvé luego de nadar más de una hora en el mar y ser rescatado por un barco”.
El primero de enero de 1936 se embarcó en el Acorazado de Bolsillo (denominado así por sus pequeñas dimensiones, consecuencia de las condiciones impuestas en el Tratado de Versalles) Graf Spee, como Teniente Primero, Técnico de Artillería y donde cumplió fundamentales funciones de mando. La embarcación se encontraba en aguas caribeñas el 1 de septiembre de 1939, cuando su patria atacó a Polonia, dando inicio a la Segunda Guerra Mundial. “Nos dirigimos hacia el Atlántico Sur con la tarea de hundir barcos ingleses y franceses”, argumentó.

La Batalla del Río de La Plata

Luego de causar desastres a la marina mercante aliada y de hundir doce de sus barcos en el sur del globo, el Graf Spee dio inicio a su última batalla en la desembocadura del Río de La Plata: “Estábamos regresando a Alemania porque necesitábamos una reparación de nuestros motores diesel, que estuvieron en marcha cuatro meses seguidos. En el camino hundimos un navío mercante inglés y nos enteramos de la existencia de otros en la zona del Río de La Plata. Giramos al sudoeste y nos dirigimos allí”.
Pero el 13 de diciembre el Graf Spee se topó con tres barcos de la Marina de Guerra Inglesa y empezó la batalla. El acorazado alemán recibió alrededor de veinte impactos que atravesaron su coraza, siendo de particular gravedad sólo uno que destruyó por completo el equipo de limpieza de los motores, mientras que en el bando contrario, el “Achiles”, el “Ajax” y el “Exeter” resultaron averiados. “Teníamos combustible para un solo día y nuestro Capitán Hans Langsdorf eligió el puerto de Montevideo, pero nunca se imaginó que allí los ingleses tenían el mando”, enfatizó Friedrich, recordando la situación del barco. La tripulación del Spee necesitaba por lo menos diez días para efectuar las reparaciones de la nave, pero el gobierno uruguayo sólo le concedió cuatro.
Ante el difícil contexto y confirmada la presencia de varios navíos de la Armada Inglesa (incluyendo un portaaviones), esperando a su codiciada presa en esas aguas, Langsdorf tomó la decisión de hundir su barco y de llevar a la tripulación a la Argentina, lo que evitaría un inútil combate y el riesgo de que sus hombres caigan prisioneros en manos de los aliados.
Fue para Rasenack el día más triste de su vida. Cumpliendo con la trágica orden de su capitán, Friedrich empezó con los preparativos necesarios para efectuar a posterior la voladura de la nave: “Con granadas de mano volamos todas las direcciones de tiro, con martillos rompimos los tableros y los gobiernos a distancia, y así instalación tras instalación, para evitar que los secretos de la marina alemana lleguen a manos enemigas”. Para asegurar la voladura del barco, Rasenack preparó la voladura automática con circuitos separados. Sin poder olvidarlo, recordó el último vistazo a sus pertenencias, que pronto formarían parte del fondo del mar: “Llevé mi sable al camarote, para que no caiga en manos de un coleccionista. Muchas cosas dejé allí. Todos los recuerdos que durante años habían ordenado mi camarote. Todos mis efectos y afectos personales, inclusive mis uniformes y mi vestimenta civil. Les di un último vistazo. ¡Para qué llorar si así es la guerra!”. Era la tarde del 17 de diciembre, y el Graf Spee levantó por última vez su ancla. Unas horas más tarde comienzan las primeras explosiones y, como cuenta su testigo: “¡El Spee parecía un volcán!”. Toda su tripulación fue transportada en remolcadores y barcos argentinos a Buenos Aires. Unos días más tarde, su capitán, el hombre que Rasenack y sus camaradas tanto admiraban, se quitó la vida.

Más aventuras

“Tres meses más estuve internado en la Argentina. La hospitalidad que nos brindaron los argentinos y los alemanes fue extraordinaria. Me ha llevado a amar a este país y a sus habitantes”. Pero sin lugar a dudas, sus pensamientos y preocupaciones estuvieron siempre en Alemania “No podía aceptar una vida tranquila, cuando sabía que mis hermanos seguían luchando”. De esta manera, al ser distribuida la tripulación en distintos sectores de Argentina y al decidirse la internación de los oficiales y suboficiales en la isla Martín García, Rasenack, junto a otros diez camaradas, emprendieron la fuga para regresar a su lejana patria: “Como ingeniero Chescolovaco llegué hasta Chile. Desde allí proseguí mi viaje como viajante en vinos de nacionalidad búlgara. Sobre un barco italiano fui internado, junto a un camarada, en la zona del Canal de Panamá, por la policía secreta norteamericana. Luego de hacer amistad y mediante la ayuda de ésta, conseguimos transbordar a un vapor japonés y pasamos por México, EEUU, cruzamos el Pacífico y llegamos a Japón. Recorrimos Corea, Manchuria, Liberia y Rusia como comerciantes alemanes y finalmente llegamos a Alemania el 1º de septiembre de 1940, exactamente un año después del comienzo de la guerra”. Una vez en su patria, le asignaron su nuevo destino: “formar parte del alto mando del destructor Tirpitz, gemelo del Bismarck”, pero ésta, ya es sin lugar a dudas, otra gran historia.

Han pasado muchos años, y otra vez se acerca la navidad. Muchos tripulantes del Graf Spee han vuelto a la Argentina. No obstante, muchos se habían quedado. Pero tanto los primeros como los segundos, encontraron una nueva vida y sembraron su hogar. Por su parte, Rasenack regresó a nuestro país en 1948 y se instaló en Buenos Aires. Trabajó para Orbis y fue jubilado de esta firma. “Al arribar nuevamente a la Argentina, comenzó mi segunda vida”, contó. Hacía veinte años que había decidido instalarse en las sierras cordobesas.
Durante la internación, alrededor de doscientos marineros fueron destinados a distintos puntos de la provincia de Córdoba, llegando siete tripulantes a formar parte del personal del Eden Hotel de La Falda.
Y así fue como la decisión del Capitán de Navío Hans Langsdorf resultó, para los 1050 tripulantes del acorazado alemán Graf Spee, el destino de sus vidas, a lo que sin vacilar y con la frente bien en alto, Rasenack agregó: “También de mi vida”.

Una vida dedicada a La Falda

ida_1
El pasado 11 de diciembre se cumplió el 132 aniversario del nacimiento de una de las mayores y distinguidas personalidades pertenecientes a la colectividad alemana en la Argentina, y a su vez, un icono indiscutible tanto en la historia del Eden Hotel como en el desarrollo y progreso de La Falda. Su nombre fue Ida Bonfert nació en la población de Heltau en la región de Siebenbürgen en Rumania, donde desde hace siglos hasta la fecha, vive una reducida población alemana.

En el año 1909 llega a la Argentina a bordo del barco “Konig Friedrich August”. Junto a su esposo Walter Eichhorn y su cuñado Bruno, adquirieron el Eden Hotel y Estancia La Falda a la Señora Maria Herbert de Kreautner en mayo de 1912. A partir de ese año, La Falda comenzo a vivir epocas de gloria y bonanzas.

Por aquellos años el objetivo era el desarrollo de una población con estilo alemán en este hermoso rincón de las sierras de Córdoba. No sólo comercialmente autosuficiente, sino también logrando en el aspecto artístico una armonía entre naturaleza y arquitectura.Para muchos aquel viejo objetivo en su momento fue logrado.

Pero la historia nos enseña que no fue para nada fácil. Hubo muchas dificultades, grandes obstáculos que debieron superar y hasta derrotas que hubo que aceptar. Paralelamente al loteo de tierras iniciado en 1913 un año más tarde comienza la primera guerra mundial, y la familia Eichhorn como muchas otros alemanes fueron colocados en la “Lista Negra”.

En el año 1924, a la edad de 43 años, Ida conoció personalmente a Adolph Hitler en un viaje que realizó junto a su esposo a Alemania. Ambos simpatizaron con una causa que creyeron justa y oportuna en momentos de la gran decadencia de Alemania después de la Primer Guerra Mundial (1914-1918).

Luego de atravesar y sobresalir la grave crisis mundial de 1930, llegaría el final de su trabajo de pioneros a causa de la confiscación de las propiedades alemanas en nuestros país al final de la Segunda Guerra Mundial.

Retirada de la vida pública, Ida dejó de existir en 1964 a los 83 años de edad, para transformarse en una de las más trascendentales figuras de la historia local.

Ella y su esposo Walter, recorrieron y compartieron juntos casi 50 años de vida para y por La Falda.

Cien años

Hoy 17 de Noviembre de 2013 se cumple un centenario. Cien años de una decisión tomada por dos hermanos alemanes junto a sus esposas, a raíz de una difícil situación económica que atravesaban en 1913 para saldar una gran deuda.

f8

Una deuda que de a poco los fue llevando a desprenderse de las casi 900 hectáreas pertenecientes a su Eden Hotel. De esta manera, se inició un loteo que con el correr de los años dió origen a la ciudad de La Falda.

"Entre los señores Eichhorn Hnos. por una parte y el señor Emilio Werner por otra, se ha convenido lo siguiente:Los señores Eichhorn Hnos. venden de su propiedad, denominada “Estancia La Falda” al señor Emilio Werner una fracción de tierra, situada en la loma, que da al norte desde el hotel, la ubicación exacta, como también la superficie, que no debe pasar de una hectárea y media, serán fijadas por el Ingeniero, señor G. Goldammer.-El precio es de 40 cts., de curso legal por metro cuadrado, debiendo abonar el señor Werner la suma de Quinientos pesos m/legal, como seña.-La presente venta tiene por condición, que el señor Werner empiece a edificar sobre este terreno en el término de un año, caso contrario la venta queda nula, perdiendo además el señor Werner la seña pagada.Este boleto de venta debe elevarse a instrumento público dentro de los seis meses a contar de la fecha, en cuyo acto el señor Werner abonará el saldo del importe total de la compra...."