Cuando las heladas y altas temperaturas no eran comunes

La altura y el clima fueron claves en la elección del estratégico lugar donde el alemán Roberto Bahlcke decidió levantar el edificio hotelero a fines de siglo XIX. Sin embargo, en la actualidad el clima es diferente a lo que fue y significó para toda esta zona en aquella época.

Desde comienzos del siglo XIX, se conocía que la región serrana de Córdoba contaba con el seco y perfumado aire “de las alturas”, difundido según algunos estudiosos como uno de los mejores climas con fines terapéuticos del mundo, al igual que en regiones de Suiza e Italia.

Diferentes escritos, descripciones y folletos publicitarios de la época definían al Eden Hotel cómo el edificio más elevado de las sierras cordobesas para el año 1898. Cabe resaltar que para aquel momento, estaba vigente la creencia de que al estar ubicado a una altura mayor de mil metros sobre el nivel del mar, no podría subsistir microbio alguno.  Para aquellos años, se consideraba esta altura como garantía de evitar cualquier contagio, brindando de esta forma tranquilidad a los pasajeros. Por su parte, el aire hacía sentir bien al visitante y producía mejoras en enfermos de garganta, vías respiratorias, asma, bronquitis; como así también en los neurasténicos, a los que sufren de debilitamiento o decadencia nerviosa y otros males que no constituían peligro de contagio.

En fin, el clima de lo que hoy es La Falda era considerado en extremo agradable. Por lo general, en él se respiraba aire templado y seco transcurriendo el día sin variaciones sensibles de temperatura y semanas enteras sin registro de cambios bruscos (comunes y perjudiciales en otras zonas). Un folleto publicitario de aquellos años apoyaba esta afirmación en un cuadro comparativo de temperatura media anual, detallada mes por mes.

En cuanto al verano,  la temperatura se elevaba un tanto y durante las noches bajaba hasta hacerse grata. Como se puede observar, los verdaderos rigores del calor en esta estación no se hacían presente.

Por el lado opuesto, podemos decir sobre el invierno siguiendo la escala de temperatura media que los fríos intensos, salvo rarísimas excepciones, no se producían. Debido al reparo geográfico existente, era muy rara la existencia de heladas, como así también los días nublados, de neblina o sencillamente húmedos. La atmósfera tanto en el invierno como en el verano, era invariablemente seca. Esto hacía del lugar un punto de placentera estadía en toda época del año, de acuerdo al nombre con que se designó al hotel: un Edén.

Sin embargo, como lo demuestran muchas fotografías de la época el Edén y sus alrededores no eran exentos a grandes nevadas.

Luego, factores como el avance del desmonte serrano  y los grandes espejos de agua como lagos y diques que se construyeron en la región entre otros causantes, modificaron las características de este microclima para siempre.

Fuente: Archivo Eden S.A.

¿Cuánto costaba hospedarse en el “Edén” a fines de siglo XIX?

El dato se encuentra en un reglamento de hospedaje correspondiente a los comienzos del legendario edificio.

Para el año 1900 el hotel ya se encontraba en marcha. El libro de pasajeros iba acrecentando de a poco el número de firmas de miembros de familias importantes del país. Pero… ¿Cuánto costaba hospedarse en el Eden Hotel en sus primeros tiempos? ¿Cuánto salía disfrutar de las comodidades y servicios de primera calidad que brindaba el establecimiento serrano?

Con una capacidad para 200 huéspedes, el precio diario por persona era desde Abril a Noviembre de 6 pesos, y de Diciembre a Marzo de 8 pesos. Estas tarifas estaban sujetas a modificaciones según la ubicación y clase de las habitaciones. También, las familias contaban con precios convencionales, relativos  al número de personas y tiempo que duraba su estadía. Cabe resaltar que los niños y sirvientes pagaban media tarifa. A los huéspedes que accidentalmente faltaban del hotel, no se les computaban los días de ausencia a los efectos del pago.

También se deja detallado en el reglamento que los pasajeros eran responsables de los daños, roturas y otros perjuicios que pudieran ocasionar al establecimiento y la casa no se responsabilizaba de los extravíos o pérdidas de objetos valiosos, joyas, prendas, dinero, y otras cosas que no hayan sido depositados anteriormente bajo recibo en el escritorio.

Asimismo, no era admitido el ingreso de ninguna clase de animales, y en consecuencia, los pasajeros que los llevaban, debían entregarlos al Establecimiento para su cuidado, bajo las condiciones establecidas por el Gerente a cargo.

Es importante señalar que todo pedido fuera de las listas en el comedor era considerado como extra, y los pasajeros que querían ser servidos en sus propias habitaciones, tenían un suplemento de un peso por persona. Las cuentas se pagaban semanalmente.


Fuente:
Archivo Eden SA

Una de las aguas más puras de todo el país.

Según la opinión de especialistas en la materia de aquella época, el agua que abastecía al hotel era una de las más puras de toda la República Argentina.

Desde su comienzo el Eden Hotel durante varios años constituyó ser el punto ideal de residencia para toda época del año. El gran negocio que se encontraba detrás de las espectaculares y confortables características del servicio brindado al pasajero era el de asegurar la salud a las familias más poderosas de la sociedad argentina. De esta manera, los miedos de contraer tuberculosis y otro tipo de enfermedades que acechaban en aquel contexto, hacían de éste un sitio delicioso de expansión para el espíritu, donde el pasajero se sentía seguro dentro de una especie de “condado”, cubierto de toda contaminación interna y externa en una propiedad de casi mil hectáreas, donde podía estar libre de contacto con enfermos, por no admitirse allí a los que padecían de males contagiosos.

El agua que se consumía en el Hotel era agua embalsada del cauce formado por manantiales que hasta el día de hoy surgen dentro de las quebradas de las sierras, y llevada directamente por caños cubiertos hasta el establecimiento. En este caso, no se trataba de cauces que atravesaran caminos, vecindades, llanos, de bebederos para animales, de lavadero, de baño, y por lo tanto expuesta a todas las contaminaciones, para luego ser conducidas por acequias descubiertas a los distintos puntos de consumo. Sino todo lo contrario. Se trataba de un agua de excelente calidad que desde los manantiales pasaba a los caños que la conducían hasta el hotel.

También, la prolija instalación en su distribución dentro de la casa, para sus distintos usos era otra garantía de incontaminación. Cabe destacar que el hotel contó de los comienzos con agua corriente en todas las habitaciones y ocho baños W.C. en los primeros años.

Cabe destacar las opiniones de dos autorizados especialistas en la materia contemporáneos a aquel contexto acerca de las características de este valioso recurso. Por un lado, el reputado químico Dr. Francisco P. Lavalle que establece en su informe que “El agua que se consume en el hotel, tanto para la alimentación como para los demás usos, es químicamente purísima, según lo he podido constatar por los análisis practicados”.

Por otra parte, el afamado bacteriólogo Doctor Enrique von Stoecklin resumía en sus investigaciones científicas: “El agua que alimenta el Eden Hotel y sus dependencias es bacteriológicamente muy pura y seguramente una de las más puras que he tenido oportunidad de examinar en la República Argentina”. Además, sostenía que por su origen, la naturaleza del terreno, la ubicación, el trayecto recorrido y la inmejorable construcción de las obras de acaparamiento y distribución, dicha agua se encuentra  en absoluto protegida contra cualquier eventualidad de infección externa con microbios nocivos.

Ante estas expuestas opiniones científicas de expertos de aquel momento, el edificio dejaba por sentado que contaba con la garantía de salubridad del agua, algo que de forma conjunta con tras cualidades que poseía, lo hacían prácticamente único.

Fuente:
Archivo Eden S.A.

“… Cariñosas Felicitaciones. Adolf Hitler”

Al cumplirse el 15 de mayo de 1937 el 25° Aniversario de los hermanos Eichhorn al frente del establecimiento junto a la Boda de Plata de Walter e Ida Eichhorn, se efectúo una inolvidable e histórica celebración en el hotel.

El acontecimiento fue celebrado gratamente y contó con una calurosa adhesión por parte de Vecinos de La Falda, Representantes de diferentes instituciones como Comercio de Córdoba, Asociación Fomento Turismo Sierras de Córdoba, Unión Industria Hotelera, Consulado Alemán, Autoridades Locales, Escuela Provincial de La Falda, Personal de la Empresa y los amigos personales de los agasajados.

De esta forma, un interesante programa de festejos inició por la mañana y se prolongó hasta las primeras horas del día siguiente, lleno de pruebas de estimación y aprecio que supieron ganar los Sres. Eichhorn, en un cuarto de siglo de vida social y comercial de esta localidad.

En horas de la mañana llegaron en delegación numerosas personas de Córdoba, a las que se les ofreció un almuerzo, rodeando más de 50 comensales la mesa tendida en su honor.


Por la tarde, concurrieron los alumnos de la Escuela Provincial y vecindario de La Falda que se congregaron en el Salón de Fiestas del Hotel y dependencias adyacentes.


Tiempos de oro
Cabe resaltar que antes del inicio de los actos de homenaje programados, Walter Eichhorn, en carácter de Presidente de Eden S.A. junto a su señora obsequiaron relojes de oro a los empleados Cabrera, Capdevila, Benavidez y Rivero por su labor realizada esos 25 años de antigüedad en el establecimiento. Este simpático acto constituyó un gesto magnífico aclamado por la concurrencia brindando un momento emotivo apreciado por los presentes.


Un día de pergaminos y lleno de obsequios
Luego de escuchar el saludo presentado por unas de las alumnas de la Escuela, el Sr. Gaston Fontaine Silva (Presidente de la Asociación Fomento de Turismo) en nombre de la institución y de amigos de Córdoba, hizo entrega de un artístico pergamino, pronunciando un hermoso discurso poniendo en manifiesto la simpatía con la que se aprecia la fecunda labor comercial de los obsequiados.

Continuamente, en representación al Vecindario de La Falda, se hizo entrega de otro pergamino junto  un magnífico e histórico discurso, acerca de la obra fecunda de los hermanos Eichhorn, a cuya tenacidad y constancia, se debía el hermoso progreso de La Falda. Ambos discursos fueron largamente aplaudidos.

La concurrencia fue agasajada con champagne y un magnífico bufé, del que participaron más de 200 concurrentes y todo el personal del establecimiento.

Un regalo bastante especial
Llegada la noche, se sirvió un banquete, aun selecto grupos de invitados participando de él 60 comensales compartieron la cena de Honor. Telegramas, flores y regalos inundaron la sala. Pero uno de los regalos ocupó el lugar de honor. Vino de Alemania y el propio Embajador de Alemania Von Therman lo trajo personalmente. En algunas correspondencias cuenta Walter divertido que el Embajador, nervioso y asustado, casi no llega a tiempo para entregar el presente. Un retrato de Hitler con marco de plata y dedicatoria:

Señor y Señora Eichhorn, a mis queridos camaradas de lucha en los tiempos difíciles para sus Bodas de Plata, cariñosas felicitaciones. Adolf Hitler”.

 

 

El acontecimiento de este evento tuvo eco en muchos diarios locales, de la Capital Federal y otros del Interior, comentando con toda simpatía los actos realizados y los homenajes efectuados en honor de los agasajados.

Fuentes:
Acta N° 84 Eden SA
Documental “Eden Hotel” – Deutschland – 3SAT – 1995

Charly García en el Edén

por Néstor Pousa

Hay algo que tal vez sorprenda al ocasional visitante que recorre la muestra titulada “Los
Ángeles de Charly”, y es una serie de imágenes del músico posando en distintos salones del
Edén Hotel de La Falda. La más imponente es una gigantografía transparente que lo muestra
semi inclinado en el hall de entrada del centenario edificio. Hay otra, titulada Desarma y
sangra, en la que se lo ve tocando un piano de cola desvencijado (según expresa el rótulo).


“Charly Garcia Eden Hotel de La Falda”
Foto: Hilda Lizarazu


“Desarma y sangra”. Charly con piano de cola desvencijado en el Eden Hotel.
Foto: Hilda
Lizarazu

En una tercera está solo contra un muro (Rasguña las piedras) y la cuarta asomado a una
ventana, acompañado por Fito Páez y Fabiana Cantilo. Según la visión y memoria emotiva de
Hilda Lizarazu, esta última foto refleja: “La hermosa unidad fraterna y musical de los tres,
recorriendo diferentes salones abandonados de este hotel que era algo así como
fantasmagórico en ese momento. Y yo como una ardilla los perseguía y les sacaba fotos”.


“Rasguña las piedras”. Eden Hotel de La Falda.
Foto: Hilda Lizarazu


“Ella es tan Kubrick”. Fabi, Fito y Charly en La Falda.
Foto: Hilda Lizarazu

Si bien las cuatro tomas están fechadas en 1985 parece inexacto el dato. Charly no anduvo
por La Falda en ese año, en cambio sí lo hizo en las temporadas 80, 82, 83, 86 y 87 (el año
correcto de la sesión de fotos) dejando un saldo de conciertos memorables, algún que otro
escándalo y una infinidad de anécdotas desopilantes.

Los créditos de esta serie, que bien podríamos denominar como Charly en el Edén, pertenecen
a Hilda quien por esos años solía asistir como foto-reportera al legendario Festival de Rock
que se realizó durante la década del 80, que fue un hito indiscutido de la música nacional y
que dejó legados de la trascendencia de este que hoy nos ocupa.

Se cumplen 73 años de la Internación Japonesa en el Eden Hotel

En marzo de 1945 la Argentina, declaró la guerra a Japón y a Alemania. El día 20 de abril el embajador Tomii y su familia son trasladados junto a su séquito en el tren presidencial a La Falda. A diferencia de otros países sudamericanos debido a la presión norteamericana de “canjear empleados japoneses que estaban trabajando en dichos países por prisioneros norteamericanos”, nuestro gobierno prefirió “internarlos” en el Eden Hotel.

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El gobierno argentino tuvo la deferencia (Muestra de respeto y cortesía) de continuar el pago del el sueldo que ganaba en la Embajada. También le facilitó, cosa no muy común en esa época, un radio cajón para que el matrimonio pudiese escuchar las noticias de la guerra.

A diferencia de otros países sudamericanos debido a la presión norteamericana de “canjear empleados japoneses que estaban trabajando en dichos países por prisioneros norteamericanos”, nuestro gobierno prefirió internarlos, especialmente en la provincia de Córdoba a estos empleados japoneses en lugar de canjearlos. Mas allá de no poder salir del hotel y de estar incomunicados, fueron muy respetados por las autoridades y empleados de dicho albergue. Permanecieron once meses en el establecimiento.

A 93 años de la visita de Einstein al Eden Hotel

Cuenta la Voz del Interior del día 13 de Abril de 1925: “En el tren especial que el Ministerio de Instrucción Pública de la Nación puso a la disposición del huéséd, llegó ayer por la mañana a esta ciudad el sabio profesor Albert Einstein a quien acompañaba una destacada delegación de universiatios porteños“.

Luego continúa: “Después de las presentaciónes de estilo, el profesor Einstein y sus acompañantes se dirigieron al Plaza Hotel, en donde se les tenía reservado el alojamiento. En varios autos oficialmente preparados al efecto, partió a las sierras. La comitiva recorrió el hermoso trayecto hasta La Falda, en cuyo hotel fue servido el almuerzo”.

Finalmente, el centenario matutino cordobés añade: “Cerca de las 15:30 hs, la comitiva se dirifió desde La Falda con destino al dique San Roque, cuyas obras admiraron los viajeros durante un buen rato. A las 17 horas, la delegación regresó a esta ciudad. El paseo de excursión por las sierras ha causado la más plácida impresión a los viajeros. Hoy la Universidad recepcionará al profesor Einsein y con tal motivo se llevará a cabo un acto en el salón de grados a las 10 horas y media“.

Y así fue el paso por este lugar del famoso científico y filósofo alemán, premio Nobel de Física en 1921. Como lo demuestran los escritos, el almuerzo en el Eden Hotel se extendió por dos horas, seguido de un paseo por las sierras que encantaron al “profesor”, como lo llamaban todos. Fue allí donde manifestó, en francés (idioma que empleó para sus conferencias en nuestra tierra), que, por su impecable estado natural, el paisaje serrano de Córdoba le pareció más atractivo que el suizo. Son palabras del gran Einstein.

Una \”orquesta\” en un armario del Eden Hotel allá por el año 1900

El ingenio humano no tiene límites y por ello mucho antes de que existieran los mp3, los cds y los discos de vinilo ya se habían inventado máquinas que eran capaces de tocar la música de toda una orquesta por si solas. Se les llamaba orchestriones y comúnmente tenían el aspecto de un armario elegante.
Según registros gráficos del hotel, en su comienzo el establecimiento contó con uno de estos magníficos aparatos que poseía 240 voces, publicitándolo como único en todo el país. Se encontraba situado en uno de los laterales del salón principal.

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El sonido se producía generalmente por tubos, y mediante instrumentos de percusión como martillos que golpeaban campanas, tambores, triángulos, etc. Muchos contenían un piano también, e incluso un sistema de arcos que frotaban cuerdas para hacer sonidos de instrumento de cuerda.

Tipos de orquestriones

Además, en el libro diario de la Sociedad  “Estancia La Falda y Eden Hotel”, se puede observar cómo resaltan en algunos asientos contables las compras de “partituras” para este tipo de máquinas, capaces de reemplazar una orquesta en aquellos años. Cabe citar como ejemplo, una operación comercial correspondiente al 18 de enero de 1900, en el que se adquirió a la empresa Breyer Hnos unas 8 piezas para el orquestrion del Eden Hotel por un total de 224 pesos de aquel entonces.

Asiento Contable 1900
En su funcionamiento, la maquina utilizaba un rollo de papel con unos agujeros para saber las notas que debían ejecutarse. Bastaba con cambiar el rollo y poner otro con una ‘partitura’ diferente y la máquina lo interpretaba sin errores.

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Durante la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX prometieron un futuro próspero pero la  invención del gramófono acabó con ellas. Con la aparición de los registros sonoros todos estas increíbles invenciones ingeniosas quedaron obsoletas, debido a que resultó ser por un lado más fiel a la realidad la música de un gramófono que la de una de estas máquinas, y por otro, más económico. A continuación compartimos algunos videos que nos muestran a estos tipos de máquinas en acción.

Un acontecimiento para no olvidar

“Para un comandante que tiene sentido del honor se sobreentiende que su suerte personal no puede separarse de la de su navío”
Hans Langsford
Comandante del acorazado Admiral Graf Spee

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Se cumplen 74 años del fin del Acorazado alemán Admiral Graf Spee, episodio ocurrido el domingo 17 de diciembre de 1939, apenas comenzada la Segunda Guerra Mundial. La nave fue hundida por su propia tripulación en aguas uruguayas tres días más tarde de protagonizar la Batalla del Río de La Plata junto a tres buques de la armada británica.
Después de las detonaciones que destruyeron el barco por orden de su capitán, casi el total de la tripulación fué embarcada en remolcadores argentinos hacia Buenos Aires. Una vez allí, se procedió a la internación de la misma.

A continuación, se expone el testimonio de unos de los protagonistas de esta historia.

Durante el año 2003, en uno de los chalets del barrio Villa Edén de la ciudad de La Falda, vivía el Capitán de Corbeta retirado Friedrich Wilhelm Rasenack, en ese momento el oficial sobreviviente de mayor jerarquía del desaparecido Acorazado alemán Graf Spee. Con noventa años y una lucidez asombrosa, relató detalladamente las batallas, los éxitos y el hundimiento de la nave, en una entrevista exclusiva con integrantes de la revista ATP de la localidad de La Falda.

Una vida dedicada a la marina

Con tan sólo dieciocho años, siendo cadete de la Escuela Naval Alemana, Rasenack sufrió en carne propia el naufragio de una fragata en el Mar Báltico, similar a la “Fragata Libertad” de la Armada Argentina. Cuenta que en la tragedia la mayoría de los marineros perdieron la vida y, como uno de los sobrevivientes comentó: “Me salvé luego de nadar más de una hora en el mar y ser rescatado por un barco”.
El primero de enero de 1936 se embarcó en el Acorazado de Bolsillo (denominado así por sus pequeñas dimensiones, consecuencia de las condiciones impuestas en el Tratado de Versalles) Graf Spee, como Teniente Primero, Técnico de Artillería y donde cumplió fundamentales funciones de mando. La embarcación se encontraba en aguas caribeñas el 1 de septiembre de 1939, cuando su patria atacó a Polonia, dando inicio a la Segunda Guerra Mundial. “Nos dirigimos hacia el Atlántico Sur con la tarea de hundir barcos ingleses y franceses”, argumentó.

La Batalla del Río de La Plata

Luego de causar desastres a la marina mercante aliada y de hundir doce de sus barcos en el sur del globo, el Graf Spee dio inicio a su última batalla en la desembocadura del Río de La Plata: “Estábamos regresando a Alemania porque necesitábamos una reparación de nuestros motores diesel, que estuvieron en marcha cuatro meses seguidos. En el camino hundimos un navío mercante inglés y nos enteramos de la existencia de otros en la zona del Río de La Plata. Giramos al sudoeste y nos dirigimos allí”.
Pero el 13 de diciembre el Graf Spee se topó con tres barcos de la Marina de Guerra Inglesa y empezó la batalla. El acorazado alemán recibió alrededor de veinte impactos que atravesaron su coraza, siendo de particular gravedad sólo uno que destruyó por completo el equipo de limpieza de los motores, mientras que en el bando contrario, el “Achiles”, el “Ajax” y el “Exeter” resultaron averiados. “Teníamos combustible para un solo día y nuestro Capitán Hans Langsdorf eligió el puerto de Montevideo, pero nunca se imaginó que allí los ingleses tenían el mando”, enfatizó Friedrich, recordando la situación del barco. La tripulación del Spee necesitaba por lo menos diez días para efectuar las reparaciones de la nave, pero el gobierno uruguayo sólo le concedió cuatro.
Ante el difícil contexto y confirmada la presencia de varios navíos de la Armada Inglesa (incluyendo un portaaviones), esperando a su codiciada presa en esas aguas, Langsdorf tomó la decisión de hundir su barco y de llevar a la tripulación a la Argentina, lo que evitaría un inútil combate y el riesgo de que sus hombres caigan prisioneros en manos de los aliados.
Fue para Rasenack el día más triste de su vida. Cumpliendo con la trágica orden de su capitán, Friedrich empezó con los preparativos necesarios para efectuar a posterior la voladura de la nave: “Con granadas de mano volamos todas las direcciones de tiro, con martillos rompimos los tableros y los gobiernos a distancia, y así instalación tras instalación, para evitar que los secretos de la marina alemana lleguen a manos enemigas”. Para asegurar la voladura del barco, Rasenack preparó la voladura automática con circuitos separados. Sin poder olvidarlo, recordó el último vistazo a sus pertenencias, que pronto formarían parte del fondo del mar: “Llevé mi sable al camarote, para que no caiga en manos de un coleccionista. Muchas cosas dejé allí. Todos los recuerdos que durante años habían ordenado mi camarote. Todos mis efectos y afectos personales, inclusive mis uniformes y mi vestimenta civil. Les di un último vistazo. ¡Para qué llorar si así es la guerra!”. Era la tarde del 17 de diciembre, y el Graf Spee levantó por última vez su ancla. Unas horas más tarde comienzan las primeras explosiones y, como cuenta su testigo: “¡El Spee parecía un volcán!”. Toda su tripulación fue transportada en remolcadores y barcos argentinos a Buenos Aires. Unos días más tarde, su capitán, el hombre que Rasenack y sus camaradas tanto admiraban, se quitó la vida.

Más aventuras

“Tres meses más estuve internado en la Argentina. La hospitalidad que nos brindaron los argentinos y los alemanes fue extraordinaria. Me ha llevado a amar a este país y a sus habitantes”. Pero sin lugar a dudas, sus pensamientos y preocupaciones estuvieron siempre en Alemania “No podía aceptar una vida tranquila, cuando sabía que mis hermanos seguían luchando”. De esta manera, al ser distribuida la tripulación en distintos sectores de Argentina y al decidirse la internación de los oficiales y suboficiales en la isla Martín García, Rasenack, junto a otros diez camaradas, emprendieron la fuga para regresar a su lejana patria: “Como ingeniero Chescolovaco llegué hasta Chile. Desde allí proseguí mi viaje como viajante en vinos de nacionalidad búlgara. Sobre un barco italiano fui internado, junto a un camarada, en la zona del Canal de Panamá, por la policía secreta norteamericana. Luego de hacer amistad y mediante la ayuda de ésta, conseguimos transbordar a un vapor japonés y pasamos por México, EEUU, cruzamos el Pacífico y llegamos a Japón. Recorrimos Corea, Manchuria, Liberia y Rusia como comerciantes alemanes y finalmente llegamos a Alemania el 1º de septiembre de 1940, exactamente un año después del comienzo de la guerra”. Una vez en su patria, le asignaron su nuevo destino: “formar parte del alto mando del destructor Tirpitz, gemelo del Bismarck”, pero ésta, ya es sin lugar a dudas, otra gran historia.

Han pasado muchos años, y otra vez se acerca la navidad. Muchos tripulantes del Graf Spee han vuelto a la Argentina. No obstante, muchos se habían quedado. Pero tanto los primeros como los segundos, encontraron una nueva vida y sembraron su hogar. Por su parte, Rasenack regresó a nuestro país en 1948 y se instaló en Buenos Aires. Trabajó para Orbis y fue jubilado de esta firma. “Al arribar nuevamente a la Argentina, comenzó mi segunda vida”, contó. Hacía veinte años que había decidido instalarse en las sierras cordobesas.
Durante la internación, alrededor de doscientos marineros fueron destinados a distintos puntos de la provincia de Córdoba, llegando siete tripulantes a formar parte del personal del Eden Hotel de La Falda.
Y así fue como la decisión del Capitán de Navío Hans Langsdorf resultó, para los 1050 tripulantes del acorazado alemán Graf Spee, el destino de sus vidas, a lo que sin vacilar y con la frente bien en alto, Rasenack agregó: “También de mi vida”.

Una vida dedicada a La Falda

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El pasado 11 de diciembre se cumplió el 132 aniversario del nacimiento de una de las mayores y distinguidas personalidades pertenecientes a la colectividad alemana en la Argentina, y a su vez, un icono indiscutible tanto en la historia del Eden Hotel como en el desarrollo y progreso de La Falda. Su nombre fue Ida Bonfert nació en la población de Heltau en la región de Siebenbürgen en Rumania, donde desde hace siglos hasta la fecha, vive una reducida población alemana.

En el año 1909 llega a la Argentina a bordo del barco “Konig Friedrich August”. Junto a su esposo Walter Eichhorn y su cuñado Bruno, adquirieron el Eden Hotel y Estancia La Falda a la Señora Maria Herbert de Kreautner en mayo de 1912. A partir de ese año, La Falda comenzo a vivir epocas de gloria y bonanzas.

Por aquellos años el objetivo era el desarrollo de una población con estilo alemán en este hermoso rincón de las sierras de Córdoba. No sólo comercialmente autosuficiente, sino también logrando en el aspecto artístico una armonía entre naturaleza y arquitectura.Para muchos aquel viejo objetivo en su momento fue logrado.

Pero la historia nos enseña que no fue para nada fácil. Hubo muchas dificultades, grandes obstáculos que debieron superar y hasta derrotas que hubo que aceptar. Paralelamente al loteo de tierras iniciado en 1913 un año más tarde comienza la primera guerra mundial, y la familia Eichhorn como muchas otros alemanes fueron colocados en la “Lista Negra”.

En el año 1924, a la edad de 43 años, Ida conoció personalmente a Adolph Hitler en un viaje que realizó junto a su esposo a Alemania. Ambos simpatizaron con una causa que creyeron justa y oportuna en momentos de la gran decadencia de Alemania después de la Primer Guerra Mundial (1914-1918).

Luego de atravesar y sobresalir la grave crisis mundial de 1930, llegaría el final de su trabajo de pioneros a causa de la confiscación de las propiedades alemanas en nuestros país al final de la Segunda Guerra Mundial.

Retirada de la vida pública, Ida dejó de existir en 1964 a los 83 años de edad, para transformarse en una de las más trascendentales figuras de la historia local.

Ella y su esposo Walter, recorrieron y compartieron juntos casi 50 años de vida para y por La Falda.